Porque la verdad está hecha de muchos pedacitos..
Se llega a una edad en que difícilmente creemos todo lo que nos dicen. A veces pecamos de descreídas totales. Pero cuando me pongo a pensar (generalmente es cuando camino, me baño, o cuando tengo insomnio, que es seguido), repaso todas las conversaciones, familiares, amistosas o simples conocidos; caigo en cuenta que cargamos con historias parciales todo el tiempo, lo curioso es que las asumimos como verdaderas sin cuestionar ni preguntar la opinión del otro. De ese otro pasado, de ese otro abuelo, madre, maestro, amigo, etc. La epifanía sucede en el momento que, al juntarnos, hablamos de algún hecho común, de cierta historia pasada, y entonces, Zaz! parece que cada uno recordamos cosas distintas, unas por vivencia y otras por información de terceros. Lo grave es que nos aferramos a eso que dábamos por verdadero y resulta que no lo es. Es esa verdad parcial aderezada por mitos, por ideas vagas y fantasiosas que imaginamos. El juicio puede ser contundente y feroz, pero resulta que...