Tarde se aprende

No sé por qué, pero las labores del hogar, provocan reflexiones. Lo he comentado en entadas anteriores, tal vez la mecanicidad y el hábito ponen al cerebro en modo activo.    Planchando unos pantalones de mezclilla, me vino a la mente mi hermano Gerardo y mi mamá.   Recordé la tardes que la Amparo planchaba nuestra ropa; recordé que a veces fuimos insensibles y necios. En un brinco del tiempo, volví a mi hermano en sus últimos años. Padre y abuelo ya. Las pocas conversaciones me dieron a entender que el estar en una silla de ruedas también es un espacio de reflexión. Que miles de cosas del pasado volvían a su mente, infancia y juventud.   Me di cuenta que se aprende a través del tiempo, pero que tal vez lo único que nos queda es ese darnos cuenta.  No hay marcha atrás.  No hay cambios hacia el pasado.   La reflexión retrospectiva nos muestra el error, aquello en lo que fuimos pendejos de actuar  y de pensar. ¿Qué hacer con ello?  Nada. No se puede hacer nada. El pasado se fue sin remedio. Necesitamos vivir un presente diferente para que el pasado por venir no nos agobie.   Necesitamos observar con cuidado el hoy.  Si aprendimos algo y llegamos a ese punto, es posible que nuestras acciones futuras no se transformen en un agrio recuerdo.
No regrets dicen los gringos. ..porque como dice Serrat, "nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio".  

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