Tempus fugit

Hace mucho que no entro a esto, no porque carezca de temas, sino porque me abruma tanta información.  Muertes  de personas cercanas, la inoperancia de la burocracia, la incapacidad de nuestros jefes, las envidias profesionales que no son otra cosa que ambiciones de poder,  la estupidez humana causando accidentes catastróficos, lo maquiavélico queriendo arruinar los cambios positivos, en fin. ¿ Por dónde empezar? , me dan ganas de escaparme y hablar sobre este día que estuvo perfecto, soleado, templado y en el que  hice mis labores de limpieza con el tiempo a mi favor.  
Aunque no lo crean,  realizar labores de limpieza aclara el pensamiento y genera una lucidez si no brillante, al menos lógica.  La gente muere porque no tenemos la vida comprada, porque no nos cuidamos y acortamos así nuestra estancia aquí en la tierra, porque comemos cosas contaminadas que pagamos con gusto y nos producen cáncer, porque los controles de calidad de alimentos y mineras no sirven para nada. porque somos unos estúpidos y pensamos que nuestras acciones gandallas no tienen consecuencias. La realidad es que nos morimos, tarde que temprano.  Eso no tiene remedio. La vida es nuestro problema, ¿Qué hacemos con ella?, ¿A qué la dedicamos?  Nos educamos, trabajamos, nos casamos, tenemos hijos, nos divertimos, trabajamos....ufff... la vida produce una infinidad de verbos de acción y pasión que nos empeñamos en aplicar.  ¿ Existe algún sentido de la trascendencia o estamos inmersos en la inmediatez?, porque la verdad en estos últimos tiempos, las acciones tienen visos de instantánea fotográfica (prueba de ellos son los selfies),  el gandallismo se vuelve un valor, lo mismo que la transa. Eso de "primero yo, y los demás que se chinguen" cada vez se vuelve más frecuente. ¿Signo de los tiempos?, ¿Consecuencia de una desesperanza general? ¿Inconciencia de nosotros como especie?.  No lo sé.   A veces me pongo paranoica y pienso que hay un grupo de individuos interesados en nuestra destrucción.  Un plan maestro para que sigamos incivilizados y salvajes; odiándonos, destruyendo los recursos naturales, matándonos en guerras infundadas y alentadas por dicha cúpula.  ¿Será una idea racista la que ronda en dichas cabezas? Puede ser. Si fuera Julio Verne o Isaac Asimov, ya tuviera mi libro terminado.    Aunque  ya he visto muchas películas en torno a esa temática. Quizá no están tan alejadas de la realidad. 
Después de tanto divagar sobre temas insolubles, llega  a mis oídos el sonido de  la canción S'Wonderful, en esta ocasión con Sarah Vaughn, me pongo a bailar como loca  por todo el pasillo y me olvido de tanta ignominia.  Aún hay esperanza, creo.
actor: Nicolás Rivera León
obra: El Ejecutor
autor: Adel Hakim
dirección: Marcos González

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