Despedidas
Esa mañana me levanté igual que todos los días. Con un poco de flojera, pero al darme cuenta que era viernes, mi energía se renovó. Esta mañana hice lo de todos los días: ir al baño, cambiarme, olvidar ponerme crema, lavar la talega del café, prepararlo y freírme un huevo... nada diferente. Nada en el ambiente parecía avisar noticias nuevas. Sin embargo, ese día Esperanza partió. Hacía mucho que no coincidía con ella en algún evento. La suponía inserta en algún proyecto fotográfico. Encontrando en la fotografía los por qués estéticos de cada objeto, de cada gente. Yo no imaginaba siquiera que Esperanza estaba enferma, menos aún que era mortal. Esperanza no está, y a ella se suman los que de a poco y por diversas circunstancias, abandonan el plano material. La muerte no tiene orden ni concierto. Algunos la desafían y decretan su propia partida. El hilo tiene fin.
Vengo cada día con una Esperanza
el sol en mi cara,
luna-faro itinerante guía las horas
Luz y sombras habitan tu papel
paleta policroma tu mirada
Vista y testigo momentáneo,
eterno objeto.
Esperanza se roba el rayo,
las estrellas y la risa,
se roba el mar y la alegría
Esperanza tiene la eternidad colgada en la pared.
Vengo cada día con una Esperanza
el sol en mi cara,
luna-faro itinerante guía las horas
Luz y sombras habitan tu papel
paleta policroma tu mirada
Vista y testigo momentáneo,
eterno objeto.
Esperanza se roba el rayo,
las estrellas y la risa,
se roba el mar y la alegría
Esperanza tiene la eternidad colgada en la pared.
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