no somos monedita de oro

Tenía rato que no entraba a este blog.  No por falta de ganas, o si? no lo sé, quizá no tuve necesidad y me ocupé de otros asuntos.  Cada vez que me siento aquí mi cabeza está  llena de minucias y cuestiones anodinas que seguro no interesan a los posibles lectores.   Quisiera esta vez escribir algo acerca de la profesión. De la profesión de ser maestros. Supongo que en cualquier nivel ocurren altas y bajas, aciertos y yerros, alegrías y decepciones, sin embargo el área qué conozco es la de la Licenciatura.   Estas semanas en las que nuestros alumnos -que ya gozan de sus merecidas vacaciones-, nos preguntan que si "¿Qué hacemos en la escuela?",  nos producen a veces más tensión que cuando estamos en clases.  Estas semanas  son de cursos interesantes, que muchas veces cuesta poner en práctica dadas las condiciones de la universidad;  aplicamos exámenes de admisión, realizamos informes y planes de trabajo,  pero sobre todo, nos reunimos para discutir cuestiones académicas  y planes generales de trabajo  que muchas veces nos rebasan.   Cada fin de cursos gran parte de nuestras discusiones se centran en el estudiante, así, en general; en el proceso de aprendizaje actual. Notamos que cada semestre nos cuesta más tener estudiantes disciplinados y dispuestos, porque aunque no lo crean las ciencias "duras", el trabajo de los actores implica atención, disciplina, concentración, disposición para el trabajo en equipo, desarrollo corporal, memorización y análisis, por mencionar algunos elementos indispensables para el actor.    Sí, a nosotros también nos afecta el uso de celulares, porque si bien es herramienta de búsqueda de información, nos hemos dado cuenta que afecta la atención y distrae de la tareas.   Cada vez los periodos de atención se vuelven más cortos, y no sabemos si tiene que ver con la tecnología  (Redes, twiter, face, instagram, etc.); cada vez existe mayor desacreditación al trabajo del maestro. Y no digo que se cuestione, sino que olvidan que, además del respeto, su maestro expone su material porque justamente está pensando en ellos, en mejorar sus habilidades, en lograr objetivos que los lleve a desempeñarse como actores decentes bajo cualquier circunstancia.  El otro punto, es que los niveles de madurez cada vez son menores.  Los estudiantes que tienen 18 años se comportan, en la mayoría de los casos, como chicos de 14 y 15 años.   Esto no sólo es a nivel de la disciplina, sino de la responsabilidad.  No se asumen las consecuencias de los actos que se cometen.    ¿Qué sucederá al integrarse al mundo laboral?. Les resultará complicado, ya que las nuevas políticas educativas impiden reprobar a los estudiantes. En dónde se ha visto eso?, dejar a un estudiante subir de grado sin tener los conocimientos mínimos para ello.  Tenemos una estadística ficticia en cuanto al rendimiento estudiantil.   Al llegar a la Universidad, si logran entrar,  su nivel, no sólo de conocimientos, sino de compromiso es ínfimo.   Es un trabajo difícil, y claro,  en muchas ocasiones resultamos ser los malos de la película.    Al leer las evaluaciones de nuestros estudiantes, uno no necesita ni saber los nombres; sabemos de quién vienen los reclamos, y muchas (no todas, lo aclaro), son de quienes querían romper las reglas y tener buena calificación sin haber estudiado.  Así es el trabajo magisterial, a veces aplaudido y odiado dentro del mismo grupo.  Cada semestre uno se pregunta "¿Qué puedo cambiar en el proceso?, ¿Cómo establezco disciplina?, Cómo hacer entender que afuera el mundo es competitivo y feroz?, Cómo decirles que a veces toman la escuela como una extensión del hogar?, ¿Cómo decirles que las drogas sí destruyen  y que no nos engañan cuando entrar así a las clases?   Es un trabajo difícil....somos odiados o admirados...pero, con la pena, eso no nos mueve....o como alguna vez le contesté a un alumno que me dijo "Es que no me quiere":  " Resulta que no estoy aquí para querer -aunque se propicie-, estoy para enseñarte algo. El afecto es otra cosa.     Ellos aún no entienden.....lo harán y espero que no sea doloroso.

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