Recuerdos de otros
Hoy una conocida con quien intercambio música y literatura a través del whatsapp, escribió algo muy bello recordando a su abuelo. Una Elegía hermosa que enaltece la figura del abuelo. Figura que viste el traje de padre, de abuelo, amigo y mentor. Su recuerdo viaja en el tiempo, hacia las primeras palabras que la inocencia dice como un juego divertido, juego que transgrede las jerarquías, porque su cimiento es el amor. Uno comprende, en la lectura, que esa figura amorosa creció con el tiempo, se hizo raíz en la vida de la nieta, tronco fuerte al que asirse, sombra que guarece del sol y las tormentas. Guía y mentor, cuyo ejemplo corre en las venas de su heredera. No hay mejor herencia que el amor y el recuerdo que hemos dejado en los otros. La honra es el buen hacer y el buen querer. Suerte que esa luz la inundó de vida; que su sonrisa se volvió fuerza en ella. Hombre firme y amoroso ya descansa mientras las melodías de Mozart y Bach acarician sus oídos y su alma goza de la divinidad.
Ojalá esos seres se multipliquen, esos que están ahí; que con acciones hacen mejor nuestro mundo.
Ojalá esos seres se multipliquen, esos que están ahí; que con acciones hacen mejor nuestro mundo.
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