de nada y algo
En este soplo finito de vida, un compás de silencio me acompaña
Para saber que, llegue tarde o temprano, es indiferente y absurdo.
No hay recuento de daños ni cúmulo de virtudes
Escalé la empinada loma con manos y pies
Caí y me levanté, llegué al borde y tuve miedo
Y tuve risas y apegos
Bajé a veces resbalando y asiéndome de las ramas,
Herida pero viva llegué nuevamente a la base.
Seguí los pasos de otros y en alguna encrucijada torcí el camino
Pero fue mío, y otra vez el inicio... siempre el inicio,
Porque no sé la dirección, pero disfruto el camino.
Y así será hasta que llegues.
Tal vez entonces la claridad vestida de incertidumbre se muestre
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