lo falso y lo verdadero

El hilo negro que todos descubrimos. El acierto maravilloso que se viste de infinidad de telas hechas por los ancestros.   Lo nuevo revisitado y revestido.  Buscar la grandiosidad  en el acto ajeno de ese otro que tocó los cielos hace muchos años.  ¿Cómo encontrar esa piedra preciosa entre tanta roca sin valor? ¿Cómo es que lo grandilocuente opaca a esas voces calladas y constantes que, picando piedra,  generan la cultura de esta sociedad?.   Regresamos -siempre regresamos-, a la Educación.  A esa con mayúscula que no sólo nos inunda de información, sino que da la pauta para los juicios equilibrados  de nuestros actos.   Esa educación que se ríe de los nepotismos, de las vanidades personales, de aquellos que esconden la verdad en un cajón, porque la mentira les da de comer. 
Muchos eventos en estos días vuelven claro que es la Educación la que nos salva. Política y culturalmente.    ¿Cómo ser ciegos a la  situación que atraviesa el país? Imposible, pero ¿Cómo ser tan, pero tan ciegos, para no darse cuenta que los destinos no se rigen por una única persona, que la historia de la violencia y la corrupción no nació ayer, y en ese ayer tampoco hicimos nada? No puedo evitar que mi mente piense que, incluso en esas violencias despiadadas del Narcotráfico , están inmiscuidos los políticos que se quejan del gobierno.  Tanta película de intriga que hemos visto, y todavía somos tan inocentes en creer que los partidos que no están en el poder simplemente están esperando su turno sin hacer absolutamente nada. Sin jugar sucio! por favor!
Y en lo cultural?...quién decide qué se presente y qué se apoya? quién decide que debemos ver y avala la calidad de dichos eventos? Ningún consejo cultural ni académico, por supuesto! Es al libre gusto de cada quien o como dice el famoso dicho "el que tiene más saliva, traga más pinole". Y en esos asuntos, se gastan nuestro dinero...en obras que son imitación (y mala), se desperdicia el talento y nos dan atole con el dedo.   Sólo la justicia poética  me socorre. 
Una ópera que no se escenifica y que toma prestado el estilo de quienes alcanzaron ya su tope. ¿Para qué imitar lo que ya se hizo y se hizo bien? Para qué un vestuario si no hay escena? Para qué una pantalla si no hay una historia qué contar?..... Talento sobra, pero debemos de colocarlo en el lugar correcto.

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