El tiempo y los recuerdos
Por más que trato, no puedo evitar pensar siempre en el tiempo. No soy filósofa ni historiadora, pero esto del tiempo me mueve a un sin fin de reflexiones. Busco analogías para un asunto tan complejo como es el devenir. Me imagino que el tiempo se multiplica, que está hecho de muchos tiempos. Que cada uno tenemos un saco de tiempo donde guardamos nuestros recuerdos. Somos pepenadores de recuerdos, y los vamos metiendo en ese saco personal que cargamos siempre. Los sacamos cuando se necesita; para reír, compartir, conmemorar, educar, reclamar, etc. Se acumulan hasta que justamente nuestro tiempo termina. ¿Qué pasa luego con ellos? Quienes escriben los transforman en imperecederos, lo mismo quienes filman , pintan, actúan, bailan, etc . Los menos, nos conformamos con platicar en las reuniones nuestras historias, tal vez anodinas, pero que nos conforman. El saco de algún modo nos define. No quiero ser el juez de los recuerdos de los otros, quiero decir que "no hay mejores recuerdos que otros"; la transformación es la que singulariza la memoria. El Arte es un poco una ventana al tiempo vestida de recuerdos. Es la posibilidad de hurgar en el Otro, es saber que su recuerdo se parece al mío, o que quizá es totalmente distinto, pero igual de interesante. Todos cargamos nuestro saco y decidimos qué compartir...y el tiempo sigue. Algunos sacos se desintegran y las huellas están en el otro, como un palimpsesto. Todo acaba y todo permanece en este tiempo que ni siquiera es nuestro, o sí?
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