En la cuarentena
Más de 60 días de confinamiento por un Virus que al parecer apareció en China y de ahí para todo el mundo. Los virus son como los chismes, se distribuyen más rápido que las promesas de los políticos en campaña. El asunto aquí es que partir de este suceso catastrófico para muchos, los medios de comunicación y las esferas de poder han dejado mucho qué desear. No sé si los medios están interesados en la verdad (lo cual deberían), o solamente en subir rating y ganar más dinero .
Surgen detractores, se suscitan miedos exagerados o actitudes por demás temerarias, que ponen en peligro a toda la población. Dentro de toda esta maraña de información, lo que me cuesta más, es detectar cuál es la verdad de fondo en esta Pandemia. ¿Cuál es o cuáles son los verdaderos causantes de esta crisis de salud? Admito que aunque sé que es real, dentro de mí, se anidan dudas, dudas graves en cuanto al origen de esto. Claro, la crisis hospitalaria (una de tantas), no es nueva en los países tercermundistas; hay una corrupción galopante y una falta de ética en todas las clases sociales, entonces claramente esta situación se torna incontrolable en nuestras ciudades y pueblos.
¿Qué hemos hecho a partir de este confinamiento? solventar la educación de manera precaria pero con mucha voluntad, si eso vale de algo. Reflexionar en esta vida de consumo qué nos consume día a día. Valorar el contacto humano, la mirada cercana, la risa compartida y la libertad de ir y venir por donde queramos.
Las redes sociales parecen ser una salvación, ya que mediante ellas podemos interactuar, simular conversaciones que incluso cuando aún podíamos vernos, ni siquiera ,pensábamos tener.
Los creadores de Softwares y redes, están en jauja, lo mismo que todos los servicios de ventas online, lo que a veces me hace sospechar que es una manera un tanto "obligatoria" de hacernos entrar a una nueva forma de mercado, en la que se evitan intermediarios, pero que también propicia la compra inmoderada de objetos inútiles, y en la que se quedan fuera los viejos, las personas que no tienen acceso de celulares de alta tecnología, a tarjetas bancarias, gente de zonas marginadas, etc, etc.
Volviendo a las redes sociales, me asalta una duda (yo que soy adicta a facebook), y entonces pienso que estas redes se vuelven una válvula de escape mundial para todas las personas, y al mismo tiempo la mejor manera de controlar -sicológicamente hablando-, a una población que está realmente harta de todo tipo de violencia, de las promesas incumplidas de los políticas, de la falta de justicia, la corrupción, etc..
Facebook es el aparato digestivo de este organismo corrupto y en decadencia; por ahí salen nuestros corajes, nuestros enojos y rabias, pero hasta ahí llegamos. El decir libera, pero evita la acción. Después de vociferar en los medios, opinar sobre todas las noticias, las páginas rojas y muchas veces mentirosas que se suben a las redes, nos quedamos en paz; como si hubiéramos solucionado algo. No, no lo haremos, porque justamente ese OJO mayor o sabe y ha creado la red para entorpecer la acción y privilegiar la palabra vacía.
Sí, de vez en cuando se consiguen victorias mínimas, pero incluso esas ya están perfectamente pensadas. "Validan" este falso sistema. ¿Cuál es nuestro papel en este momento? Quizá el de la reflexión antes de vomitar la palabra veloz e insustancial. Quizá el cambio mínimo pero constante que puede provocar otros cambios. Esto tomará tiempo, mucho tiempo.
Surgen detractores, se suscitan miedos exagerados o actitudes por demás temerarias, que ponen en peligro a toda la población. Dentro de toda esta maraña de información, lo que me cuesta más, es detectar cuál es la verdad de fondo en esta Pandemia. ¿Cuál es o cuáles son los verdaderos causantes de esta crisis de salud? Admito que aunque sé que es real, dentro de mí, se anidan dudas, dudas graves en cuanto al origen de esto. Claro, la crisis hospitalaria (una de tantas), no es nueva en los países tercermundistas; hay una corrupción galopante y una falta de ética en todas las clases sociales, entonces claramente esta situación se torna incontrolable en nuestras ciudades y pueblos.
¿Qué hemos hecho a partir de este confinamiento? solventar la educación de manera precaria pero con mucha voluntad, si eso vale de algo. Reflexionar en esta vida de consumo qué nos consume día a día. Valorar el contacto humano, la mirada cercana, la risa compartida y la libertad de ir y venir por donde queramos.
Las redes sociales parecen ser una salvación, ya que mediante ellas podemos interactuar, simular conversaciones que incluso cuando aún podíamos vernos, ni siquiera ,pensábamos tener.
Los creadores de Softwares y redes, están en jauja, lo mismo que todos los servicios de ventas online, lo que a veces me hace sospechar que es una manera un tanto "obligatoria" de hacernos entrar a una nueva forma de mercado, en la que se evitan intermediarios, pero que también propicia la compra inmoderada de objetos inútiles, y en la que se quedan fuera los viejos, las personas que no tienen acceso de celulares de alta tecnología, a tarjetas bancarias, gente de zonas marginadas, etc, etc.
Volviendo a las redes sociales, me asalta una duda (yo que soy adicta a facebook), y entonces pienso que estas redes se vuelven una válvula de escape mundial para todas las personas, y al mismo tiempo la mejor manera de controlar -sicológicamente hablando-, a una población que está realmente harta de todo tipo de violencia, de las promesas incumplidas de los políticas, de la falta de justicia, la corrupción, etc..
Facebook es el aparato digestivo de este organismo corrupto y en decadencia; por ahí salen nuestros corajes, nuestros enojos y rabias, pero hasta ahí llegamos. El decir libera, pero evita la acción. Después de vociferar en los medios, opinar sobre todas las noticias, las páginas rojas y muchas veces mentirosas que se suben a las redes, nos quedamos en paz; como si hubiéramos solucionado algo. No, no lo haremos, porque justamente ese OJO mayor o sabe y ha creado la red para entorpecer la acción y privilegiar la palabra vacía.
Sí, de vez en cuando se consiguen victorias mínimas, pero incluso esas ya están perfectamente pensadas. "Validan" este falso sistema. ¿Cuál es nuestro papel en este momento? Quizá el de la reflexión antes de vomitar la palabra veloz e insustancial. Quizá el cambio mínimo pero constante que puede provocar otros cambios. Esto tomará tiempo, mucho tiempo.

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